sábado, 17 de octubre de 2015

Beso

Para encontrar el infinito
Cerró sus ojos y ella los suyos,
Y se diluyó en una oscuridad sin fronteras,
Pura, límpida, sin efigies ni quimeras.
El gozo que les inundaba requería oscuridad.
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domingo, 11 de agosto de 2013

Soneto para Camila


Como el agricultor, desde el instante
de tomar en sus manos el arado
y empujar, vehemente, hacia delante,
anticipa la mies, ilusionado;
asimismo, impaciente y vigilante,
yo te espero, como al ángel enviado,
para darte, solícito y triunfante,
la ecuación de este amor predestinado,
que con palmas te nombra, amada mía,
tierra prometida, templo y deidad,
manantial de límpida poesía,
de inmensa y sublime felicidad,
cual la de aquel alquimista que un día
conquistó, heroico, la inmortalidad.





Comentario: Escribí este soneto algunos días antes de que naciera mi gran amor, mi pequeña Camila, quien justo hoy, 11 de agosto de 2013, se encuentra cumpliendo ya siete meses. Mi gran adoración.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Décima


Y no pueden entender
qué es lo malo, qué es lo bueno,
que no tienen nada obsceno
los senos de una mujer,
que hay un ser y un deber ser
para cada ser distinto,
que el enfoque variopinto
pinta el sesgo en las visiones
y encauza las opiniones
hacia el mismo laberinto.


domingo, 21 de noviembre de 2010

Feminismo: distorsionadores y distorsionadoras del lenguaje

Desde que se gestó la Revolución Feminista, en la segunda mitad del siglo XX, específicamente en los años 60 y 70, las mujeres han venido tomando un importante protagonismo en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, esto a nivel mundial. Tal acontecimiento, si bien fue un fenómeno trascendental para la reivindicación de los derechos femeninos, ha conllevado al surgimiento de mociones extremistas que en la actualidad ya rayan con la intolerancia.
No soy partidario de las luchas de género y mucho menos pretendo entrar en prejuicios cognitivos al opinar sobre la superioridad o inferioridad de uno respecto al otro; más bien quiero tratar el tema desde el punto de vista lingüístico, que es el que me interesa, apoyado en publicaciones de la misma Real Academia de la Lengua.
En efecto, tal ha sido la lucha por la equidad de género (usada a veces, inclusive, como una forma de demagogia) que hoy día escuchamos a personalidades de la vida pública pronunciar sus discursos de una manera en que pareciera dirigirse a dos públicos en diferentes tribunas. Hablan de ellos y ellas, de los niños y las niñas, de los trabajadores y las trabajadoras...
Según la misma RAE, este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: "Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto".
La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: "El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad". La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.
El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino o femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, "los alumnos" es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.
Aclaradas las implicaciones linguisticas de este fenómeno, les transcribo entonces el primer párrafo de un artículo que un muy querido amigo me compartiera hace algunos meses:
“Soy decididamente feminista. Pero no de cualquier feminismo, sino del feminismo inteligente y verdaderamente progresista. Un feminismo de mujeres llenas de feminidad, que no envidian ni temen la gloria de los varones, que no quieren ser iguales a ellos porque se saben diferentes y, en tantas cosas, superiores. Amo y admiro ese feminismo auténtico, que asume con alegría el don de la maternidad como uno de sus mayores logros personales, muy por encima del valor de la paternidad”.
Otro día hablaremos del inadecuado uso del símbolo de la arroba (que no es una letra) para intentar aludir a los dos géneros en una misma idea. Por ahora, mis agradecimientos y saludos a todos y todas.

martes, 14 de septiembre de 2010

Las bienaventuranzas del conocimiento

Bienaventurado el hombre cuyos bríos intrínsecos consiguieron colapsar las cadenas del miedo, su temerario pensamiento recorrerá el Universo, cerniendo sus alas por los éteres de la libertad.



Bienaventurado el hombre cuyo grito de protesta quiso ser silenciado, encontró en la literatura el derrotero ad hoc hacia la emancipación de las palabras.


Bienaventurado el hombre cuya res cogitans pudo ser rescatada de las catacumbas encefálicas, su semen cognitivo se reproducirá infinitamente e infinitamente resucitará, cual eterno retorno.


Bienaventurado el hombre cuyo pensamiento fue plasmado sin intereses pecuniarios, no heredará a su ascendencia fortunas baladíes, sino a todo el mundo un vasto e invaluable patrimonio, el de la inagotable riqueza intelectual.

viernes, 2 de julio de 2010

A José Saramago (R.I.P.)

No es el apocalíptico cielo, ni el apologético infierno, sino millones de corazones por ti iluminados, los únicos para custodiar eternamente el retrato onomástico del pensamiento convertido ahora en imposible adiós.


Será la letra tu trono vitalicio, porque tu mensaje, ese que quisieron forrar con vituperios baladíes, fue hecho para driblar las saetas de la muerte.


La inmortalidad vino a hospedarse en tu nombre, arquetipo de la voz que no se acalla, de la palabra impertérrita y mágica, ideal para derrumbar los prístinos e inútiles alcázares, donde antaño se guardaron ciertas dolamas y delectaciones de Aquel que fue hombre.

lunes, 17 de mayo de 2010

El significado del perdón

Palabra preciosa, etimológicamente derivada del prefijo per (por) y del verbo donare (donar) o del sustantivo donum (regalo), todos del latín plebeyo; en el latín clásico es necesario distribuir el concepto del perdón en un conjunto amplio de palabras, como veniam, dare, remittere, condonare y otras más, que al combinarlas podría traducirse literalmente como la acción de renunciar al derecho de sentirse ofendido y pedir castigo, para conceder una nueva oportunidad y reconstruir las relaciones de amistad u otras parcialmente quebrantadas por un agravio pretérito.


Aunque he manifestado otras veces que perdonar puede verse como la simple aprobación de una venia o licencia para volver a fallar, la verdadera acepción implica un compromiso entre ofensor y ofendido de bregar juntos en la reparación moral de los daños por parte del primero (lo que comienza desde el momento de la solicitud de perdón) y por parte del segundo queda la actitud heroica y encomiable de soslayar los ardores intrínsecos del alma, entender que nadie sobre la faz de la Tierra puede ser perfecto y, por lo tanto, permitir al arrepentido una nueva oportunidad de manifestar su voluntad de cumplir su promesa de trabajar en la subsanación de las heridas que alguna vez causó.


El perdón es un gran regalo de amor. Les dejo, por tanto, una creación espontánea de esta noche, que define el perdón como la admisión de que todos somos humanos y que somos proclives a errar en diferentes circunstancias de la vida, teniendo también conciencia de que existe el mandato divino de perdonar setenta veces siete, advirtiendo entonces que hacerlo una vez no es en definitiva y que al final, aun cuando explícitamente sea una licencia, existe la obligación moral de refrendarla cuantas veces sea necesario, sin desfallecimientos, como una muestra de verdadero amor al prójimo.


El perdón


Pero al suspenderse el backtone horrible
volvieron a mimar las ondas siderales
los ávidos tímpanos del fementido amante.
En acto de contrición, cruzó los umbrales
del maldito ego convicto de otro instante,
para susurrarle en su expiación apacible:
"Perdóname, soy una basura sin ti".
Y el trémulo ángel escondió la herida
en el inmarcesible carmen de su ternura,
y allende una rosa de perdón afloró.
Le dijo, a la eudaimonía decidida:
"Al cabo que tú eres lo que yo elegí,
y tú siempre serás una basura,
pero tu basurero siempre seré yo".